domingo, enero 15, 2006

La mala conducta en Nuestra Escuela

Si “la aplicación” desapareció de la terminología de muchos profesores y de la literatura oficial, también lo hizo “la conducta”. Pero, sin embargo, el sentido de ambos términos y su cabal sentido tendrán plena vigencia en todo tiempo en el discurrir de las actividades escolares. Que los niños – y los jóvenes – manifiesten, progresen y adquieran cada día más aplicación sigue siendo un objetivo de sus maestros actualmente. Sin lo anterior, no hay crecimiento académico que es lo que miden las Universidades que forman las élites educadas en nuestro Sistema. Que los niños sean evaluados y estimulados a mejorar su comportamiento -o a armonizar sus tendencias con las necesidades de su entorno- sigue siendo una meta de la escuela.

Por más que las influencias académicas de los teóricos del extranjero cambien o desglosen ambos términos, para el Profesor seguirán siendo dos aspectos de la formación de los niños, dominantes en sus preocupaciones.

Por otro lado, los maestros, junto con sentir desvalorizada su formación, especialmente desde el inicio de la gobierno militar, se han convencido que nunca estarán preparados a cabalidad y que en calidad de menoscabados, admiten que no enseñan bien, ni son luz potente en la adquisición de hábitos socialmente válidos de sus alumnos.

La minusvalía, hoy tan interiorizada en muchos de ellos y repetidamente declarada a través de argumentos menoscabantes, por el Ministro de Educación del Presidente Ricardo Lagos , no es propia, por ejemplo de quienes nos formamos en la Escuela Normal. Donde la riqueza de la formación en esas aulas, nos ha respaldado para ejercer nuestra labor sin “el complejo” instaurado oficialmente que dice que el Profesor actual no enseña bien, ni está preparado para hacerlo. Por esto, en gran parte, en forma admirable, muchos maestros han optado por perfeccionarse, a costa de grandes sacrificios personales. Muchos de los incentivos económicos ofrecidos no se han cumplido y forman parte del cúmulo de frustraciones que acompañan a tanto jefe de hogar o madre que ejerce la docencia.

Junto con lo anterior, no se debe desconocer que el sistema económico que se nos impone, de manera tan extrema, como lo afirman los especialistas, juega un papel preponderante como molde del comportamiento de las personas de nuestro tiempo y obviamente de nuestros niños y adolescentes. Al modo de las transacciones económicas, basadas en el lucro y la ganancia, sin sentimientos ni moral, se han instalado los modos de actuar de los chilenos. Es decir, obviamente, pero, bruscamente nuestra convivencia, hoy es totalmente distinta al pasado más reciente, especialmente en los medios urbanos. Y, lo peor, tiende a ampliarse a toda la personalidad de la nación (ni que decir “qué tiempo” les permite a los padres, este sistema, para dedicarles a sus hijos, después de cumplir agobiantes jornadas laborales). Así tenemos educandos con serios déficit conductuales. Además, este modelo económico necesita y orienta su pedagogía vulgarizando la cultura, especialmente a través de sus publicidades, patrocinando un tipo de conciencia a través de la poderosa T.V. Es decir, nuestros niños aparte de verse afectados en su conducta., léase violencia escolar, por ejemplo, no tienen incentivos para adquirir la cultura clásica, seria y forjadora de Aptitud Académica. Apenas leen, apenas entienden lo escrito…consumen información, etc. También “la tarea para la casa” está en decadencia total.
Además, la comunidad y la familia, dudan de la escuela, dudan de la idoneidad de sus maestros, desconfían del clima escolar que favorecería a sus hijos. Por ello, se han alejado del alero que tradicionalmente les atraía y se cobijaban. Pocas son las políticas que esta institución ha puesto en práctica para evitar ese distanciamiento. Por el contrario, conscientes que en lo formal es bien valorada su labor, en lo material constata que la agresividad de los apoderados es cada vez mas creciente y paradojalmente, tienden a separarse más de las familias. En boca de muchos docentes y directivos están las frases “hoy no se cuenta con los apoderados”, “los apoderados sólo causan problemas y hay que mantenerlos lo más lejos posible”.
Contraria y paradojalmente, se les demuestra a los padres que no queremos nada con ellos – y poco con sus niños. Son varias las prácticas nuestras en que se constata este grave error; dos son las más importantes expresiones cotidianas que afectan directamente a los educandos:


1.- Nadie, ningún docente recibe a los niños en la puerta de la Escuela.
2.- Nadie, ningún docente, observa y comparte sus recreos.

Repito, con estas aberraciones les demostramos a los padres que no queremos nada con ellos. Lo mismo a los niños y lo peor: le demostramos que allá muy lejos estamos nosotros, sus guías espirituales , y , que sólo en parciales momentos de la jornada nos acercaremos a ellos.
Por esto, motivar la clase es tan difícil, por lo mismo, controlar la disciplina es tan complicado. En consecuencia, enseñar, despertar, hacer que hagan, aprender a aprender o como quiera decirse, es casi imposible, por más que estén al acecho los Contenidos Mínimos Obligatorios y otras lindezas (no me referiré a otra máxima aberración: tener 45 niños en la sala de clases ).

Objetivando la enumeración anterior ¡Qué lejos estamos de la bella experiencia práctica del libro “Corazón”: el maestro recibiendo a sus niños; los niños vivenciando a sus maestros desde la calle…! Hoy ya no es posible. El maestro o la profesora jugando, u observando – a veces la más poderosa relación – la recreación de sus educandos, ya no es posible. Conversar en el patio, oír sus inquietudes , aparte de fascinante, es el mejor entorno – quizás – para educar.

Por un error gigantesco, inmerso el profesorado en el sistemático menoscabo de la últimos 30 años, respondió a la Comunidad que no eran sus roles los dos anteriores. Es decir, a la hora del descanso y recreación de sus niños, él también reclamó para sí, lo mismo. Por tanto, a la hora de recreo los niños permanecen solos. Así, acompañado de sus fieles líderes sindicales logró por Ley alejarse de sus niños. Y, los niños cayeron en manos de auxiliares, que, sin preparación y con un trabajo físico deteriorante, se han hecho cargo de ellos y de paradocentes que tienen – valgan las excepciones – mucho de para, pero nada de docentes (otro gremio menoscabado y mal pagado).
Es decir, allá muy lejos de nosotros están nuestros niños, en cuerpo y alma…… Y, si la educación, es de origen griego y de una época donde el alma era el centro del impacto de la Paideia …. de ella queda poco. Acá, muy lejos, también, estamos nosotros, pero sólos, sin niños.

3.- Ningún curso “se forma”, hace filas, camina disciplinadamente.
4.- Pocas Escuelas celebran Actos Cívicos semanales, pocos cantan la “Canción Nacional”.

Todo porque la Escuela Europea y Estadounidense del “ lesser faire “ ha reiterado majaderamente que es anticuado “el orden”. Quizás allá, con 20 alumnos y riqueza de recursos es posible aquello. Pero, acá, no es lo mismo.

He constatado en un Liceo en que ejercí por más de dos décadas, que dos veces al año, cuando más, los cursos se formaron, cantaron y participaron de su Acto Cívico. Es decir, la Civitas, la ciudad que es el Liceo, no organizó ni hizo conciencia en esos jóvenes de la hermosura de estar juntos, crecer y cuidar esa Civitas. Allí mismo, sin esa práctica pedagógica elemental debieron dividir la magna fiesta de Licenciatura de sus Cuartos Medios en parcialidades de unos pocos cursos, a distinta hora, para evitar la grave indisciplina que se producía en años anteriores. Todo, por esta carencia que es responsabilidad de quienes educan. Transparentar y corregir estas aberraciones ya no es posible.

Si alguien me demuestra que las aberraciones enumeradas no son determinantes en el deterioro de la aplicación y la conducta de nuestros niños quiere decir que no entendí nada de docencia en mis 40 años de práctica en muchos Liceos y Escuelas de Santiago. Porque, la verdad de la Educación, los frutos que ella produce, es en la sala de clases y en sus patios donde comienza ese germen tan esperado por la sociedad. Ni sociólogos, ni viajados superdocentes, ni leídos opinólogos pueden más que el sencillo Profesor que esta frente a sus niños en ambos ámbitos, la sala de clases y los patios de la escuela.
Finalmente, y excusándome por mis incompletas lecturas no sé si Ray Bradbury haya escrito un cuento donde "los profesores eran contratados para los recreos de los niños…. donde concursaban con esperanzadoras recompensas para asistir a los juegos, a los recreos y a la llegada de los niños a la Escuela”….
No creo que la forzada orientación neoliberal de nuestras autoridades educacionales llamen a proveer estos cargos rentados mediante postulaciones especiales. Y, si lo hicieran, podrían con visión solucionar estos serios problemas y acrecentar en forma magnífica más aplicación y mejor conducta en nuestros niños.

Colegas, hagamos el intento por iniciativa propia y corrijamos estas falencias de la mayoría de nuestras Escuelas, los frutos serán abundantes.
Lo pienso y lo digo en esta Comunidad Escolar tan comprometida y excelente, pues me llena de simpatía haberle pertenecido, por unos pocos meses.


Guillermo López López
Escuela D-416, “Federico Acevedo Salazár”
Cerro Navia
Diciembre 2005

1 Comments:

At 02 mayo, 2008 03:52, Blogger LALO said...

Cada dia creo mas en la perdida de una vision romantica de las cosas.
Al verlo asi , para muchos sonara lejano e impracticable , pero , la verdad sea dicha ; eso fue lo que nos hizo dignos al dar y recibir.
No se si sea el Modelo Economico , ya que en definitiva solo son personas las que estan detras y ahi indistintamente del Modelo son sus paradigmas los que afloran.
Peligroso tema , si consideramos la importancia del rol de Educando.

 

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